MIS CRÓNICAS DE LA INTERNET



ENROLLE PREVIO

Este tema es el resultado de seis meses pasados en un foro de literatura. Se trata de un foro electrónico donde cada cual escribe lo que le parece, esperando la aceptación o el entusiasmo de los demás. Se supone que los participantes tratan de lucir en este sitio su talento. Pero, la gente suele ser bastante tacaña para aplaudir el talento ajeno. Nada parecido a mi amigo Luís de la Ponte Ferrada que te dice fácilmente que eres un genio y te dan ganas de seguir escribiendo. Y esto lo digo porque casi nadie pareció contento con mis escritos.

El caso es que yo esperaba abundantes aplausos. Sin embargo, otros participantes se intercambian en estos foros halagos con gran facilidad sobre historias que me parecieron de poco efecto. Pero mi amigo Luís de la Ponte Ferrada me dice que esta indiferencia ocurre por algo llamado "síndrome de Stendhal". Significa que cuando encontramos un escrito muy refinado nos produce una repelencia que nos ahuyenta. Y yo le pregunto a Luís, entonces ¿qué debo hacer? Y éste y me responde: "Debes escribir entre peor y mal".
     Me quedo alucinando y le pregunto: ¿Eso cómo se consigue? Y Luís me ilumina diciendo: Si escribes muy fino no te entienden más que unos pocos; solo debes escribir lo bastante claro como para que te entienda la mayoría. Si sabes escribir bien no tendrás ningún problema para escribir peor. Es muy simple. Los tíos geniales deben escribir mal de intento para que los lectores ordinarios se sientan como en su casa al leer tus libros. Si escribes bien, solo te va a entender la gente refinada. Cosa de cincuenta personas. Como tú verás con esa muchedumbre de lectores no ganas ni para comprarte un dónut. No podrás comprarte un boligrafo, ni tendrás dinero para comprar folios. Los editores pueden perdonarte las faltas de ortografía. Pero si escribes en rollos de papel higiénico, o en ese que se usa para hacer embalajes, eso ya no lo aguantan y te tiran el escrito a la papelera. Que, aunque son muy sufridos, todo tiene un límite.

Mi primo Ramón también me da consejos y me dice: la historia da igual como la escribas con tal de que sea cachonda. No hay nada mejor que la cosa cachonda. Y dice que una historia divertida y caliente vale su peso en oro; aunque esté mal escrita y tenga faltas de ortografía. Si el libro vale, los editores le dicen a un oficinista que corrija las faltas de ortografía. Y añadió: si escribes mal, los lectores se sentirán en territorio conocido y les queda la esperanza de escribir algún día como tú. Pero, si lo haces bien, te darán de lado y sentirán un gran empalago. Así no van a comprar tus libros. ¿Tú quieres vender libros o no? Y yo le respondo: ¡Hombre! Está claro que sí. Pues ya sabes. Eso fue lo que me dijo.


De modo que a continuación les pongo una muestra para ver si lo hago lo suficiente mal como para que esto se pueda leer sin sentir una repugnancia sana y natural.

Espero que me den sus opiniones sensatas.

Hoffer Domo


CRÓNICAS DE LA INTERNET

PRESENTACIÓN

Llevaba años deseando meterme en la Internet. Todo el mundo me decía que era muy interesante. Pero, yo me preguntaba ¿cómo cuanto será de interesante? Yo llevaba algún tiempo escribiendo y tenía miedo de engancharme en esa cosa. Pero, me dijeron: Llevas una vida muy recluida. Debes abrirte al mundo. También tenía miedo a la factura del teléfono que te puede arruinar.

Así que me pusieron un módem y un programa y me dijeron: Es muy fácil. Se hace así y así. Y me dejaron solo. Así que te pones a explorar el “no sabes qué” y te encuentras con un foro de literatura en alguna parte. Luego te subscribes, recibes un mensaje para confirmar la solicitud y ya estás dentro. Al día siguiente ya empiezas a recibir mensajes.

Al principio, me pareció que no escribían sino tonterías; felicitaciones de onomásticas, cumpleaños y citas para irse a un restaurante a ligar; ese tipo de cosas. Yo decía, esta máquina se ha vuelto loca, ¿yo que tengo que ver con esa cita en el restaurante "Los Procopios"? Y es que te llegaba todito, todo, lo que se escribía allí aunque fueran tonterías. Cuando se me pasó el pasmo, escribí un mensaje de presentación y verán lo que pasó.

Yo entré en ese foro con mucho impulso, pues acababa de terminar mi libro Afrodisia. O sea, que me sentía inspirado por la diosa del amor. No tenía miedo a nada y creía que me iban a llover las felicitaciones. Pero, parece que le di una pedrada a alguien en un ojo. Imagino que se pensaron: ¡Aquí viene el mierda este de España que se cree el amo del mundo! Así que se pusieron a escudriñar mis textos y le encontraron faltas de ortografía, prosodia y caligrafía. Me sentí fatal. Ya verás lo que pasó según vayas leyendo este libro.

No te extrañes si en los mensajes de un foro ves algo escrito en inglés. Somos una plebe internacional y nos gusta que se note. No es más que pura vanidad. Queremos que los lectores sepan que sabemos decir: “good bye” y esas cosas. Pero, no podemos ir muy lejos con nuestras exhibiciones porque nuestro inglés se quedó en la cosa playera cuando le dices a la extranjera: “¿Possible, you go with mi, apartamento, tonight?” O esa otra frase cuando estás seguro de tus pectorales y le dices: “Mi no money, you pay for the beer”. Y la guiri te paga las cervezas y los calamares fritos.

Uno foro es una máquina a donde la gente envía sus mensajes. Pero, solo acepta a los que están suscritos. Cada vez que uno envía un mensaje, la máquina lo copia y lo envía a toda la gente de la lista. Al cabo de unas horas, tú puedes recibir en tu buzón electrónico el mensaje que has enviado junto con otros que se hayan enviado en ese tiempo. Te das cuenta que tu miserable mensaje ha sido enviado a cientos de personas repartidas por el mundo. Y aunque todavía no has salido en la tele, sientes que te hinchas y te dices a tí mismo: Hay gente en este mundo, sin contar a mi primo Ramón, que lee lo que yo escribo. De modo que no es extraño que te sientas un artista de las letras.

Luego viene esa parte cuando te preguntas ¿qué es lo que hace esta gente con mis escritos? Es muy fácil. Si es corto, lo leen. Y si escribes mal, cualquiera tendrá deseos de ser tu maestro y te llevarán por el buen camino. Te irán diciendo "echa se escribe con hache" y “ por aquí la sintaxis te ha salido un poco torcida”. Pero, si el lector es culto te dice: “las anáforas te han quedado demasiado mengüadas”. Tú te quedas aterrado porque no sabes lo que son las anáforas. Pero, no te atreves a preguntarlo para que no se den cuenta de que no has terminado el bachillerato nocturno. No te alarmes. Si escribes mal, serás una fuente de placer para todos y recibirás muchas felicitaciones. En el fondo son gente muy amable con los menesterosos y los vagabundos alfabetos.

Pero, ¿qué ocurre si escribes bien? En ese caso la has pifiado. Como premio recibirás un silencio congelado. Te da la sensación de que te tiran piedras como puños. Y tú te preguntas: ¿Habré blasfemado sin darme cuenta?
    Eso es síntoma de que los tienes acojonados. Pero, no te engañes. Te están leyendo en silencio; agazapados como tigres. Desde que digas alguna gilipollez, y esto puede pasar en cualquier momento, se lanzan contra ti como lobos y te devoran.
    Eso no es nada. Si tienes madera de genio resucitas como el ave Fénix. Esta es un ave en peligro de extinción que resucita cuando queman la selva tropical. Y el avetólogo que está siempre mirando al cielo, de pronto, grita al tío de la cámara: ¡Mira, tío! ¡Allí! ¡Mira! ¡Por allí va el ave Fénix volando!

HOFFER DOMO


Ahora os pongo una muestra de mis mensajes a la Internet.


Subject: COSAS DE LA FE (I)
     Date: Thu, 9 Jul 1998 13:01:57 +0000
     From: Leopoldo Perdomo
     To: LITERATO@LISTSERV.REDIRIS.ES

Saludos al foro: Ahí les mando unos escritos ecuménicos. Espero que los disfruten.

LA SABANA SANTA

Existen personas con escasa sensibilidad para los prodigios de la fe. Si fuéramos a tener en cuenta solo las simples pruebas y certificados de unos laboratorios, por muy prestigiosos que sean, estaríamos demostrando una fe más diminuta que un grano de mostaza. Recuerden aquel dicho de Jesús cuando dice: si tenéis fe podréis mover montañas. Y ¿qué son unos metros de tejido comparado con las montañas? Para Dios nada es imposible, amigos. ¿Qué dificultades habría para quien tenga fe si la Sábana Santa hubiera sido de fibra de nailon? Eso sería como una presciencia previsora de Jesús para estos tiempos descreídos. Demuestra que ya estaba pensando en la pléyade pecadora de estos tiempos maléficos. Por otra parte, la importancia de una reliquia no reside en su mayor o menor autenticidad material. Eso solo tendría sentido para los seres materialistas. Una reliquia adquiere su valor por sus efectos sobre el alma de los fieles.

LOS NOBLES SENTIMIENTOS

Hay gentes entendidas que piensan seriamente que aunque Hitler parecía un ser humano, y nadie dudó un momento que lo fuera, era solo una encarnación de Satanás. Esto lo han averiguado algunos sabios por ciertos signos hermenéuticos y cabalísticos. Creo que era un ser satánico con imagen humana. Ahora, si tomáramos alguna partícula de sus ignominiosos restos, podríamos encontrar rastros de su ADN y cosas de esa naturaleza. Para mí, no dejaría por ello de ser un espíritu diabólico. Sería la reencarnación de Satanás en cuerpo humano. Tenía forma de ser humano y hablaba de un modo similar a los seres humanos. Pero, sus deseos maléficos se esparcieron por el mundo, se engancharon en las entrañas del hombre y muchos todavía están bajo su nefasta influencia. También penetraron los gruesos muros de las catedrales y hasta impregnaron de pecado al vicario mismo de Cristo que se vio impotente y sin fuerzas para ejecutar los pertinentes exorcismos: "En el nombre de Dios Todopoderoso, yo te conjuro, Satanás, para que salgas del cuerpo de esta criatura." El conjuro no habría funcionado con esa fórmula, porque se trataba del mismísimo demonio con forma humana.

Estas cosas horribles ocurrieron en los tiempos del desarrollo de la megafonía, las válvulas amplificadoras y la radio. Y con el poder de esos artilugios de tecnología avanzada, consiguió el partido nazi amplificar los sentimientos malignos agazapados desde siempre en nuestros corazones. Se trata de estos mismos sentimientos que nos hacen rencorosos ante la inteligencia ajena; esos sentimientos de fascinación que padecemos ante la escenificación del mal convertido en hechos reales. Se trata de una especie de voyerismo maléfico, o voyerismo sádico. El señor Tena creo que rechazará estos palabros de origen extranjero. Así que prueben por si les sirve "mironismo sádico" que no me suena; pero, todo es cuestión de acostumbrarse. Pues el lenguaje solo es una costumbre. He visto unas fotos de aquellas asambleas informales de mirones maléficos contemplando los actos del mal. Allí estaban los más aguerridos linchando a un judío y los presentes se llenaban de gozo y misticismo patriótico. Allí se allegaban los ciudadanos ordinarios y los otros de más rango; allí las madres, con sus niños en brazos, les enseñaban, desde la altura ventajosa de sus pechos, las maravillas de aquel mundo nuevo. Era un espectáculo edificante para todos los públicos. Aunque no existe constancia de que acudieran a estas exhibiciones la prelatura ni el cuerpo diplomático. Pero, se trata de una fascinación mirona que revivimos en el cine y la tele nuestra de cada día. De modo que Satán pervive en nosotros a través de los placeres del mironismo sádico. De ese modo, no llega nunca a extinguirse del todo nuestro sentimiento maligno. Gracias a este reforzamiento, en cualquier momento nos viene una inspiración y le damos una patada en los huevos a cualquier vecino. De ese modo, nos damos cuenta que aún perviven en nosotros los más nobles sentimientos.

Conocedores de esta sensibilidad acusada, los agentes de Hollywood nos venden la idea de que esta noble violencia es solo un reflejo de la vida real. Pero, no creo que lo vendan como simples postales turísticas; sino que están sirviendo una necesidad íntima de nuestra concupiscencia sádica. La cosa no es más que una especie de complemento vitamínico. Consumimos esa violencia y ese sadismo de la misma manera que satisfacemos nuestras frustraciones sexuales contemplando a las diosas de la lujuria semidesnudas o copulando.
    Con estos sanos ejercicios, la gente pasa fácilmente a creer en las palabras y los actos de Satán, porque los sentimientos del mal están dentro de nosotros, a escasa profundidad, bajo la tenue periferia de nuestras percepciones primarias. Cuando era niño, ya me lo decían los curas, que ellos entienden mucho de pecados, pero yo no lo creía.

DE VUELTA A LA SABANA

Pero, déjame volver a mi Sábana Santa, que los espíritus de la distracción me arrebatan y me llevan de un lado para el otro como un pelele. Si la Sábana Santa fuera de nylón, eso sería un milagro mayor aún de lo que ya es por sí misma, tal cual es.
    Lo que cuenta en una reliquia no es el aspecto material y genético de la misma; sino las gracias espirituales que los fieles reciben por la mediación que se genera entre la pretendida reliquia y nuestra fe sincera. Este es el tipo de cosas que se pierden los incrédulos por poner demasiada fe en el carbono catorce y los laboratorios.
    En la jerarquía eclesiástica, muchos tienen problemas de fe y son presa de las tentaciones racionales. No tenemos más que echar un vistazo a la historia reciente, a la apoteosis nazi y a otros detalles insignificantes de la historia. Con qué facilidad se plegaron al capricho de los reyes y a la tiranía del oro. Aunque claro, no son los únicos que se dejaron seducir por las fuerzas del mal.
    Decía que la jerarquía eclesial, a pesar de su escasa fe, sabe seguir el instinto de la manada de los fieles que por si sola identifica las genuinas fuentes de la gracia espiritual. Y allá van todos. Estas reliquias, aunque unas más que otras, son talismanes donde convergen las fuerzas beatíficas. Se genera algo así como una concentración de líneas de fuerza que se reúnen sobre la santa reliquia misma y luego, por reflexión, se expanden por todo el entorno enriqueciendo a los fieles situados en las inmediaciones. A este fenómeno, algunos escépticos le llaman superstición.   Esto es muy complejo de analizar. Si te ves aislado creyendo en una reliquia eres un supersticioso. Pero, si consigues transmitir la fe en el prodigio a muchos, la superstición se transmuta en creencia. Por eso las reliquias precisan de un cierto número de fieles para ser eficaces. Y por eso, siendo tantas las reliquias, debemos concentrarnos solo en una de cada vez, para que mantengan toda su fuerza.

Algo parecido nos pasa con las ideologías. Mientras son solo cosa de un individuo, o un grupo muy reducido, son locuras y delirios individualistas. Pero, cuando tienen cierta masa inercial ya pasan a ser credos políticos y se vuelven respetables. No importa las locuras que se hagan, con tal de que sea un genuino pensamiento colectivo. Si el razonamiento es colectivo se ennoblece y queda exonerado de toda culpabilidad. Podemos poner como ejemplo de respetable magnitud al genocidio llevado a cabo por los revolucionarios polpotistas. Por su origen genético, era a un tiempo la liberación del proletariado y una noble lucha contra el imperialismo americano. Y a pesar de estos avales solo destruyeron entre el 15 y el 25 % de la población; con esto, los polpoteros nos dieron ejemplo de su frugalidad; y nos demostraron que abominaban de los excesos y el malgasto de la munición. Se cree que mucha de esta gente no murió de un balazo; sino que con una misma bala los funcionarios más habilidosos podían matar a dos y hasta tres prisioneros de un solo disparo.

FRAYLELO




Subject: COSAS DE LA FE (II)
     Date: Thu, 9 Jul 1998 19:46:35 +0000
     From: Leopoldo Perdomo
     To: LITERATO@LISTSERV.REDIRIS.ES

LA ALTURA DEL PREDICADOR.

Sabemos por estudios avanzados de " verbología" que la fe se nos debilita mucho cuando miramos a los fieles desde lo alto del púlpito. Los budistas entienden perfectamente que las predicaciones se deben emitir a ras del suelo; para conseguir en esto la máxima eficiencia se debe situar el maestro a la misma altura que los fieles. De este modo, se establece un flujo biyectivo sin pérdidas entre el maestro y los alumnos. El maestro emite sus palabras llenas de sabiduría y los alumnos le devuelven unas radiaciones de fe sincera; y se trata de una fe sin la menor contaminación de duda. Pero, si situamos al predicador en lo alto de un podio y a los discípulos en el suelo, podemos ver con un instrumental apropiado que las radiaciones de la fe, emitidas por los fieles, pierden energía por la emisión de unos leptones, invisibles para el ojo de los incrédulos. Cuando esto ocurre, se produce un desequilibrio en el santo maestro. A medida que emite sus sabios pensamientos, su fe se va debilitando. Y según va perdiendo el maestro la fe se degrada el sentimiento de sus palabras y estas parecen hueras y carentes de contenido. Pues la fe del maestro se refuerza con el asentimiento sincero de sus discípulos.

OTRAS DIVAGACIONES

Lo que dijimos sobre la transmisión de la verdades de la fe, también nos explica los intercambios de sentimientos diabólicos o maléficos.  Los diversos cuerpos satánicos han expandido su influencia al difundir sus doctrinas a ras del suelo; introduciendo a sus agentes en medio de la gente. Vemos a los agentes de Satán, con el pelo rapado, entre el "lumpen" de cualquier barriada. Estos agentes habitan entre la plebe y están en paro como cada quisque. Se diferencian del simple "lumpen" porque van a todas partes con un bate de béisbol.
    Según cálculos sofisticados, de no mediar la guerra pasada, que trató de exterminar el Mal destruyendo sus fábricas de municiones y explosivos, todavía estaríamos en el paraíso nazi hasta finales del próximo milenio. Pero, lentamente, el imperio del mal se va degradando. Esto ocurre porque los seres superiores, que lo orquestan todo, tienden a transportarse por las zonas etéreas y solo se comunican con nosotros desde las alturas. Estas degradaciones no ocurrían cuando habitaban entre nosotros en su etapa misionera.

EL EJEMPLO DE POL POT

Podríamos poner como modelo para meditar durante siglos, la gesta de Pol Pot en la Campuchea. Este fenómeno tiene todavía pasmados a los estudiosos más recalcitrantes. Y se cree que estarán analizando los datos acumulados sobre el proceso a lo largo del próximo milenio. Como no se han completado los estudios, existen aún muchas discrepancias en el análisis de los datos.
    Algunos estudiosos, etiquetados como de la "escuela cansina" (scholasticus lassus), afirman que al rebasar cierta magnitud con las matanzas, o en el honesto ejercicio de una crueldad sin restricciones, se produce una saciedad en nuestra sed de Mal (cupiditas malum). Pero, existen otros, que se dicen de la "escuela polvorista", que creen haber demostrado que el mal solo cesa cuando los agentes se quedan sin municiones. Otros estudiosos son dados a la matemática (scholasticum calculatore) y afirman que existe cuando menos un punto de la curva cuando el Mal llega a cierta apoteosis. Esto se ha llamado por los entendidos punto modal. Alegan que al llegar a ese punto, el sistema pierde inercia y se reduce la aceleración de las matanzas. Se concluye por ello que se genera una pendiente cero; lo que trae un descenso de la morbilidad aguda por traumatismo explosivo. Pero, esto no está claramente establecido y se presta a grandes controversias; pues algunos creen que puede haber diversos puntos modales en la curva.
    La llamada "escuela polvorista" defiende con vigor que la clave de todo está en la pólvora. Y que, si los guardianes se quedan sin pólvora, pronto cesan las muertes y los guardianes acaban apaleados por los famélicos prisioneros. Pero, ni siquiera en esto tenemos certidumbre alguna; pues desde el momento que los guardianes notan las escasez de municiones, provocan una modificación del procedimiento, estimulando a los prisioneros más fuertes para que maten a palos a los más débiles. Esto lo consiguen razonando que, si somos menos, habrá más comida para todos.

Los estudios son de una profundidad insondable. Porque, hasta el concepto mismo de "prisionero" que aquí usamos se discute. Alegan que no se entiende como se puede hablar de "prisioneros" para referirse a los que han sido liberados de la opresión capitalista y del feudalismo. Algunos apuntan que esto es debido a una distorsión del procesador cognoscitivo. Alegan, para reforzar este aserto, que los guardianes revolucionarios van armados solo para custodiar a los recién liberados; no vaya a suceder que por su propia ignorancia hagan mal uso de su nueva libertad y se lastimen. Otros creen que se hace para que no se pierdan por la selva. Y en fin, están los que alegan que se custodia a los prisioneros para evitar que puedan caer en manos depredadoras y les hagan sufrir graves torturas por haber saboreado el placer de vivir en una sociedad sin clases.

FRAYLELO




Subject: COSAS DE LA FE (III)
     Date: Thu, 9 Jul 1998 19:46:50 +0000
     From: Leopoldo Perdomo
     To: LITERATO@LISTSERV.REDIRIS.ES

MEDITACIONES EN LA SELVA

Desde la perspectiva de los prisioneros, vocablo impropio que algunos aconsejan sustituir por "proletas", existe un momento crucial, que algunos toman por la llegada del paraíso proletario. Esto lo deducen porque se hacen menos fosas cada día. Pero, solo se trata de una ilusión que algunos etiquetan como "paraisismo". Otros prefieren una mayor precisión técnica y le llaman SAP; es decir, "síndrome del adventismo paradisíaco". El decremento de las fosas viene provocado porque, en algunos lugares, éstas se hacen con la ayuda de tractores.   Pero, los glosadores no se ponen de acuerdo. Algunos creen que los tractores en Campuchea eran muy escasos y que gran parte de ellos se habían parado por falta de combustible o estaban averiados por falta de repuestos. De modo que existe una teoría de la escuela llamada "ecologista" que dice: Se hacían menos fosas porque estaban en la estación de los monzones y dejaban que los cadáveres se descompusieran de un modo natural en el suelo de la selva para reciclar los nutrientes orgánicos. Esto ahorraba muchas "horas proletarias" que se invertían con mayor provecho en la consecución del plan quinquenal.

En cualquier caso, algunos estudiosos creen detectar la existencia de un momento en que disminuyen las matanzas. No sabemos cuando ocurre. Tal vez ocurre que se pierde el ardor revolucionario o que te vas hastiando de matar a tantos enemigos del pueblo con tu propio revolver. Ya no sabes de donde salen tantos enemigos. Sabes que toda esa gente, a la que tus guardianes hacen trabajar en los arrozales, son enemigos de clase; pero, nunca sospechaste, ni en tus peores pesadillas, que fueran tantos. Y que según se van muriendo de malaria y hambre, ves que te traen más y más y que nunca se acaban. Parece que surgieran como champiñones que nacen en el suelo húmedo de la selva y tú no estás preparado para estas pruebas. Tú mismo solo has tenido el honor de liquidar a una ínfima minoría con tu propio revolver y son cientos y cientos. Y los cientos se transforman en miles y los miles se suman a los miles. Tú nunca has sido muy bueno con la aritmética y hace tiempo que dejaste de escribir en tu diario: Hoy se han liquidado a cien enemigos del pueblo. Por eso notas que tu fe debilita. ¿Será que te falta alguna vitamina?
    Debido al calor sofocante de la selva, tienes pesadillas de impotencia revolucionaria. ¿Alcanzaremos las cotas propuestas por el comité central? ¿Conseguiré liquidar a todos los enemigos del pueblo que me traigan? ¿Llegaremos algún día al millón de muertos? ¿Pasaremos fácilmente de los dos millones? Tú sabes que no debes preocuparte tanto, pues el mando supremo lo tiene todo controlado. Pero, sufres de ardor revolucionario por causa del calor tropical. Por eso te asalta la duda y empiezas a pensar que hay un enorme exceso de enemigos del pueblo en este país. ¿Es que todos son enemigos del pueblo?
    Cuando llegaban en los primeros días de la liberación les podías ver con los vientres prominentes y sus nutridos mofletes. Esto era una prueba incontrovertible de que le chupaban la sangre al proletariado. Pero, en cosa de unas semanas pierden el abdomen y los mofletes, de modo que ya no distingues a los chupasangres del proletariado mismo. Así cuando le das una patada en el trasero a alguno para que acelere el paso, ves que les cuesta mucho levantarse del suelo. Y para que no se entorpezca la marcha colectiva y cunda el mal ejemplo le pegas un tiro en la cabeza. Y aunque esto está dentro de las normas, tu fe flaquea con frecuencia y hace mucho que no ves al comisario para consultar tus dudas. Así ocurre que ya no puedes distinguir al genuino proletario, que tu mismo has liberado, de los enemigos del pueblo. Pues los ves a todos igual de famélicos y andrajosos. La conclusión que sacas es que no habiendo modo de discriminar al respecto, decides que todos son enemigos del pueblo. Si no fuera así ¿qué es lo que hacen en esta selva puñetera? Y cuando te atacan las fiebres, cosa que está proscrita para un agente revolucionario, te sobreviene un mar de dudas y unas tremendas pesadillas. Te ves en un paroxismo de locura gritando: ¡Todos somos enemigos del pueblo! ¡Todos merecemos el exterminio! Y ese tipo de cosas. Por fortuna, tus ayudantes te quieren mucho y te atan y te amordazan para que los prisioneros no escuchen tus gritos.
    Cuando las fiebres ceden tienes una charla con tus ayudantes y todos están de acuerdo que esta revolución les ha causado muchas fatigas. Han dejado a sus esposas o sus novias no se sabe donde para liberar al proletariado. Y aquí estamos en esta selva comiendo ratas y frutas silvestres para tener fuerzas y ejecutar las consignas del comité central. Tú sabes que has sufrido muchas penurias apretando el gatillo y te ha salido un callo en el dedo índice de tanto disparar. Hubo días, incluso, que te sangraba el dedo. Por eso sueñas y te dices para darte ánimos: Pronto rebasaremos el millón de muertos. Solo por levantar tu moral. Pues, siendo un modesto revolucionario, no te agradan las exageraciones, sino la justa medida de las cosas.  Pero, tú no eres más que un humilde guardián y por eso no sabes que tu partido entrará pronto en la historia con pie firme; pulverizando todas las marcas de exterminio masivo. En números relativos, claro.   Y hoy te sientes orgulloso porque a pesar de ser un país tan pequeño habéis hecho un esfuerzo de mucho mérito.

FRAYLELO




Subject: COSAS DE LA FE (IV)
    Date: Fri, 10 Jul 1998 20:05:23 +0000
    From: Leopoldo Perdomo
    To: LITERATO@LISTSERV.REDIRIS.ES

LA MENTE DEL PRISIONERO

Vamos ahora a situarnos en la mente del prisionero famélico. A medida que nos llevan de un sitio para otro, siguiendo las órdenes del mando, uno se acostumbra a ver que cualquiera se muere tontamente de un tiro en la cabeza. Un simple tropezón y ya estás en filo del abismo. Los guardianes pueden pensar que eres un contrarevolucionario y un saboteador. Es por eso que tu vida pende de un hilo.  Tu no quieres morirte tan pronto y obedeces todo lo que te ordenan. Nunca has creído en el paraíso del proletariado, pero crees sinceramente que cualquier día de estos aumentarán un poco la ración de arroz. Pero, si pasa el tiempo y ese arroz no llega, no tiene sentido seguir pensando. Notas que vas envejeciendo rápidamente y llega un momento en que te haces a la idea de que te van a matar cualquier día de estos. Notas que la bestia en tu interior se va haciendo terca y lenta y ya no responde a las amenazas de la muerte. En los momentos de lucidez, sospechas que tienes los días contados.

LA LEYES DE PRODUCCION

Los jefes también empiezan a tener sus dudas. ¿No nos habremos cargado a demasiados braceros? Este país estaba superpoblado; pero no sé yo si... Creíste que vendrían más y más prisioneros, de modo inagotable. Pero, parece que esta bonanza se está acabando. No te haces a la idea de que seas tú mismo y tus ayudantes los que terminen plantando en el arrozal. Esta es una perspectiva deprimente, pues has adquirido vocación de mando. Tus superiores te han ordenado que pienses por ti mismo, que observes la realidad objetiva y que tomes decisiones; pero sin salirte de los principios marxistas leninistas. Es por esa licencia que empiezas a notar que los prisioneros se están haciendo inmunes al horror; que sus cuerpos dominados por el hambre ya no obedecen al miedo. Cuando ejecutas con tu revolver a uno de ellos, para aclararles un detalle sutil de la ideología, ves que los demás prisioneros no se inmutan y que siguen con su paso cansino. En estos momentos es cuando te sientes solo y empiezas a dudar de tus dogmas. Te serviría de mucho alivio escuchar las palabras del camarada comisario iluminando tu cerebro. Pero, parece que, con el sudor de estas horribles selvas, tus ideas se están deshidratando.

Ves que las masas, van de un lado para otro embrutecidas, ralentizadas por el hambre, y parece que tratan de provocarte para que las liberes de un disparo. Pero, tú sabes que andas escaso de munición y cada vez vienen menos camiones por estos parajes perdidos. Nunca se sabe cuando llegan. Empiezas a darte cuenta del estupor de las masas, porque ya no cantan los himnos proletarios. Bueno, abren la boca pero casi no se les oye. Como guardián elegido no estás seguro si conviene freírlos a tiros por su tibieza. Si los matas a todos no vas a cumplir con la cuota de producción arrocera. Y te das cuenta, de pronto, que los principios revolucionarios se dan de hostias con la eficacia productiva. Se trata de un error fundamental de la madre Naturaleza; la cual está muy lejos de ser perfecta. Empiezas a tener dudas. Tal vez no se consiga nunca traer el paraíso proletario a estos malditos arrozales tan insalubres. Tal vez estas masas harapientas y famélicas, llevadas de su ingratitud, no estén satisfechas de que las hayas liberado de la opresión capitalista y el caciquismo feudal. Tristes pensamientos te embargan. ¿Llegarán los camiones con algo más de arroz? Tu sabes que tus problemas solo son una simple fruslería. Y ¿qué ocurriría si todos hicieramos una pataleta con nuestros insignificantes problemas de que nos estamos quedando sin comida y este tipo de tonterías? ¿Cómo podría el Supremo Timonel concentrarse en los verdaderos problemas del proletariado?


GLOSAS FINALES

Algunos estudiosos de la "escuela genetista" dicen que las masas prisioneras, no es que hubieran perdido la fe en la revolución polpotera, sino que padecían de un defecto genético en su ADN y esto las hacía inmunes a la ilusiones revolucionarias. No es que hubiera fracasado la revolución, sino que falló el análisis genético de las poblaciones. Antes de llevar la revolución a estos parajes selváticos, se debería haber empezado por modificar la estructura genética de las masas campesinas inoculándoles un cambio molecular por medio de un virus apropiado. Esto nos hubiera permitido contemplar a todo un pueblo resplandeciente de virtudes revolucionarias.

Otros glosadores, llamados de la "escuela pesimista", dicen que no es posible hacer una revolución proletaria, igualitaria y comunitaria, en los arrozales asiáticos. Según argumentan, el proletariado rural abomina de la vida en los arrozales y todos aspiran a vivir en las ciudades con aire acondicionado; o, cuando menos, con un ventilador eléctrico. Se han enterado por mensajes subversivos, dignos de toda credibilidad, que la brisa marina hace la vida mucho más placentera que el aire malsano de la selva; todo lleno de mosquitos. Ha sido muy difícil de ocultar que los capitalistas y los burgueses viven en los lugares más saludables del planeta. Y es en dirección a esos lugares que acuden ciegamente como la misma fidelidad que las polillas a las luces de la noche. Ahora mismo, hasta el propio Comité Central se ha tenido que instalar en las ciudades costeras, para mejor pensar en los arduos problemas que plantea la revolución proletaria. Porque se piensa muy mal cuando te están picando los mosquitos.
    Al oír estas palabras de los pesimistas entendí una pequeña parte de los problemas que yo mismo padecía en la selva; también entendí lo difícil lo molesto que tenía que resultar para la jefatura del politburó visitarnos en aquellos arrozales llenos de mosquitos. Me quedé horrorizado, al contemplar la magnitud de los problemas globales. Este fue el momento que aprovecharon los glosadores pesimistas para decirme que el proletariado, básicamente, solo desea ser capitalista o terrateniente; y que por eso fracasan las revoluciones. Esto me provocó un pasmo en la corteza cerebral que me dejó en estado catatónico durante varios meses.

* * *

Hace tiempo que dejé las selvas y las consignas han cambiado tanto que ya casi no entiendo nada de lo que se dice. Se alega que hubo errores y algunos abusos. Pero, digo yo que no serían errores carentes de buenas intenciones. No tengo nada que objetar a los errores bienintencionados. Yo siempre me limité a pensar. Pero no pensé de un modo burgués y banal sino de un modo proletario, siguiendo las instrucciones de los comisarios políticos. Ahora que eso se acabó, me parece todo más fácil. Y aquí, tomando el sol y con la brisa marina acariciándote el rostro, se ven las cosas mucho más claras. Las cosas me van de maravilla y casi no tengo necesidad alguna de pensar en los problemas insolubles.

FRAYLELO




Subject: AMOR CARNAL I
    Date: Sat, 25 Sep 1998 00:31:38 +0100

    From: Leopoldo Perdomo "leopoldo@perdomo.com"
    To: peru "literatura@rcp.net.pe",
    To: literato "literato@listserv.rediris.es",
    To: foro "literatura@foros.planet.com.mx"


Saludos amigos:
    ¡Querido Arnaldo! ¡Que cosas dices del amor! Del matrimonio puedes decir lo que quieras porque tiene las espaldas muy anchas. Pero, todo eso que me dices resoplando contra el amor, me ha dejado entristecido. Pero, hubiera preferido un poco más anchura en tu exposición.
    El mayor defecto que le podemos achacar al amor es que se trata de un producto perecedero. Además, no sabemos la manera de conservarlo. Algunas mujeres, una vez pasado el periodo de la luna de miel, son partidarias de meter el amor en el frigorífico para que no se estropee. Tampoco es cosa de meterlo en el congelador. Ni se recomienda ponerlo en salmuera, o guardarlo en un frasco con ajos machacados, aceite y vinagre. Meter el amor en una lata esterilizada o en un frasco de mermelada tampoco funciona. Eso de conservar el amor lo tenemos todavía en estudio.

Hemos oído hablar tanto del "AMOR ETERNO" que se nos olvida que este sentimiento tiene un "alma mortal". Una vez sentada la idea de que "el amor es un producto perecedero" y después de escuchar los cantos y las elucubraciones de los filósofos, solo nos queda escuchar la voz de la ciencia. Esta dice que el amor no es más que una simple provocación de las hormonas sexuales. Y que la clave de todo está basada en relación que existe entre esas hormonas y ciertos placeres inefables de la parte de la entrepierna. Este es el fundamento del amor. Y aunque las canciones del verano hablan mucho de este asunto, la cosa se reduce a varios puntos esenciales y por eso mismo poco discutidos:

    entráste en mi corazón,
        mi corazón vibra loco de pasión,
        siento tu cuerpo vibrar dentro de mi corazón,
        inundaste de gozo mi corazón,
        Ya no cabe nada más dentro de mi corazón,
        etc., etc.

Mi tesis se fundamenta más en el corazón de la parte de abajo. Pero, me parece que estos motores funcionan cuando se establece una corriente entre dos puntos llamados A y B. En los casos en que la corriente funciona a tres bandas, llamado por los entendidos motor trifásico, suele averiarse el circuito del sistema eléctrico.
    Pero hasta el motor de dos fases se quema y se queda sin corriente. ¿Que pasa en estos casos? Cuando deja de funcionar suele ser que la fase llamada A tiene mucha necesidad de entrar en el corazón de B para trasmitir unas corrientes. Pero esta parte está hartita de tanta corriente eléctrica, no quiere usar tanto su corazón, o se queja de que el punto llamado A no piensa en otra cosa que en las corrientes. Cuando ocurren estos trastornos baja la frecuencia en las conexiones. O sea que el infausto futuro ya está cantado. ¡Ya vienen volando los abogados a tramitar el divorcio!

Alguno va y piensa: "Estás confundiendo el 'amor carnal' con el 'amor espiritual'." Creo que no. Imaginemos que alguien junta sus labios con los tuyos y te mete la lengua en la boca. ¿Qué pasa? Eso depende. ¿Quién te mete la lengua? ¿Un lobo hambiento? Un asqueroso dragón que echa fuego por la boca? Existen muchas posibilidades. No tengo experiencia sobre como le huele la boca a una foca. Pero, debe olerle a aceite de bacalao. Así que ¿te imaginas como será morrearse con una foca? Y al arrimarte a ella ¿sentirás un calorcito placentero en tus partes nobles? Creo que no. Pues eso es lo que quiero decir: que no te puedes enamorar de una foca. Hay que tener mucho amor espiritual para enamorarse de una foca. Sería mucho más fácil si se trata de una oveja merina o una perra de raza afgana; un suponer. Porque el alma humana tiene muchos más puntos de coincidencia con una oveja o con una perra en celo; pero siempre que sean de raza fina. O sea, es preferible que tengan pedigrí.

Esto del amor es un asunto penetrante. En eso podemos estar todos de acuerdo. Y aunque el corazón se acelera de un modo alocado, se nos sube la adrenalina y aumenta la presión arterial, todo no depende del corazón. Pero reconozco que la presión arterial también es algo muy importante. Al que le falle la presión arterial le espera un futuro muy flácido.

Y después de todas estas consideraciones filosóficas ¿qué sería del amor espiritual si no existiera el placer copulativo? Podríamos poner muchos ejemplos de cosas que te suben la presión arterial y no generan placer alguno. Por ejemplo, imagina que te despiertas en tu cama con un mal olor y que justo encima de ti notas un peso; al abrir los ojos tienes delante de tu cara a un asqueroso diablo de Tasmania. Está mirándote justo a la jeta y echándote su mal aliento. Ves que te enseña unos terribles colmillos afilados. ¿Quien de ustedes va a tener con esto una erección? Sin embargo la adrenalina está a tope y la presión arterial está a punto de estallar las cañerías. El corazón corre también al galope y estás a punto para un infarto. ¿Tengo razón? Aquí no te excitas sexualmente porque te falta el amor espiritual. Los ecologistas pueden decir lo que quieran, pero los humanos no estamos lo bastante evolucionados para amar sinceramente al diablo de Tasmania. Todo lo más que podemos hacer es fingir que nos viene un orgasmo. Creo que este es un tema muy complicado. Me estoy liando un poco.

Y ahora vamos a hablar de la cosa teológica y moralista. Cuando era niño solo sabía del amor por cosas oídas. Y todos sabíamos que estaba relacionado con el placer. Entonces llegó el cura y empezó a decir que era muy importante distinguir entre el amor carnal y el amor espiritual. Esas palabras me dejaron en Babia. No tiene nada de raro pues yo me paso mucho tiempo allí al sol. Sin embargo, otros seres más afortunados hacen incluso una carrera y se convierten en personas cultas.  Ellos pueden confirmar lo que dice el cura.

Ciao, pibes y pibas.

Hoffer Domo

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Hoffer Domo
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Subject: AMOR CARNAL II
    Date: Sat, 26 Sep 1998 00:32:01 +0100
    From: Leopoldo Perdomo, "leopoldo@perdomo.com"
    To: foro "literatura@foros.planet.com.mx",
    To:..literato "literato@listserv.rediris.es",
    To:..peru "literatura@rcp.net.pe"



Hola, chavos:
    Y siguiendo mi discuso del amor, decía que... El amor carnal ya lo conocíamos de oídas. Pero, ¿qué hay del amor espiritual? Se me viene a la mente, por ejemplo, el amor de Dios. Pero, el amor de Dios me recuerda mucho a los azotes que me daba el cura del reformatorio. Para no romperse la mano, te azotaba con una pinga disecada de buey. ¡¡Esto te lo hago porque te quierooo!!! ¡Zas!, ¡zas! y ¡zas! ¡¡¡Y esto va por el amor de Dios!!! ¡zas! y ¡zas! Desde esa época, cuando me hablan del amor de Dios, oígo las palabras del cura. A mí no me gusta ese tipo de amor divino. Aunque puedo aceptar un amor del tipo como cuando te toca la lotería. Sin embargo yo estoy un poco anticuado. Tengo entendido que algunos han llegado a tener tanto amor de Dios que consiguen sus mejores orgasmos mientras los están flagelando. Esto si que es un buen lote de amor espiritual.
    ¿Cuál es la diferencia entre el amor carnal, o simple calentura, y el amor insondable, ese que colma nuestros corazones? Creo que es una cuestión de hormonas. Pero soy un ignorante y cualquiera me puede contradecir cuando lo tenga a capricho. Que este es un país libre. Cuando menos para discutir boberías. Digo yo.

No sé como funciona el asunto en las tías, porque no soy una tía. Pero, tengo una idea de como funciona en mi caso que soy un tío. La cosa hormonal se va acumulado en la sangre. Te va subiendo lentamente y hay un momento que al ver una tía buena, se te pone dura la testosterona. Bueno, eso hasta aquí es normal. Entonces, si eres una persona tímida y tienes un temor patológico al rechazo, a que te den una hostia y esas cosas, dejas en paz a las tía normales y te metes en la cama con una profesional. Que para eso están. Se supone que no te dan una hostia con tal de que traigas el dinero. Si no lo traes, te puedes ver en dificultades con una navaja en el vientre. ¿Que pasa luego? Luego de pasar por el servicio profesional, ya te sientes como más tranquilo y te sientes saciado. Eso es que desciende el nivel de tus hormonas. Es decir, que ahora tienes la testosterona baja. No será verdad, pero suena bien.

Cuando te desahogas con una profesional, digamos que vives en un ciclo largo. No volverás a sentir necesidades hasta que cobres la próxima mensualidad en la oficina. Aunque otros llevan el ciclo por semestres. Y otros son castos para toda la vida. Pero, ¿que pasa si la bella Andrómeda está todo el día pasando por delante de tu mesa y te enseña su culo que se mueve al compás de unas caderas bamboleantes? ¿Que pasa si cada diez o veinte minutos la ves agacharse delante del archivador para veas que tiene unas deliciosas braguitas rosas? Ocurre que se te sube la testoesterona. Y tú vas de aquí para allá todo el día con la testosterona inflamada ¿y que haces? ¿Que crees tú que haces? Te das cuenta que te acercas a la mesa de Andrómeda cada tres por cuatro a preguntarle alguna bobería. ¿Que es lo que pasa? ¿Es que te ha venido una brisa de amor espiritual? ¡Nooo! Es que estás cachondo. Y cuantas más veces le veas el culito respingón a la bella Adrómeda más se te inflama la cosa hormonal. No creo que haya dudas sobre esto.
    No tiene nada de raro que la tía se llame Adrómeda porque significa "domadora de hombres". ¿Que les parece?

Así que pensándolo bien, hablamos de amor carnal, cuando se alivia fácilmente con una visita profesional, o cuando un alma caritativa nos hace un favor carnal. O sea que el amor carnal es de facil alivio; aunque se trata de una dolencia recurrente.
    Cuando ya has visto el bello culo de Adrómeda como setecientas veces en una semana, tienes todo el día la testostona hinchada; ves el culo, los labios y los pechos de Adrómeda en la oficina; y los sigues viendo cuando vas en el tranvía, cuando juegas al ping-pong, cuando te fumas un porro, cuando te acuestas, cuando sueñas, cuando te levantas, al lavarte los dientes, etc. Si ocurre eso es que te estás enamorando. Y aunque ella te dejara meterte en su cama, que no te dejará hasta que te tenga bien cogido por el ronzal, no se te iba a bajar la hinchazón por tan poca cosa. Y si ya sales con ella y la besas y la abrazas y te arrejuntas y la palpas y la sientes... y le acaricias todas esas curvas prodigiosas, entonces ya te tiene en sus manos. Tu soltería tiene los días contados.
    Pero, si eres de esos tipos afortunados, que no se les sube nunca la testosterona, no hay modo que Andrómeda pueda contigo. Da lo mismo que te enseñe el culo que las cuatro témporas. Podría, incluso, mira lo que te digo, enseñarte todo un desarrollo del mejor análisis matemático y te dejaría completamente flácido. Ni el menor síntoma de hinchazón.
    De todo esto se deduce que, si a uno no se le inflama la cosa puede hablar con la chava de filosofía tántrica, de meditación trascendental, de la tercera vía, de la revolución proletaria, y hasta puede echar un discurso en esperanto. Ella se va a dar cuenta enseguida que andas flojo de la testosterona. Ve que no se te levanta. Pues ya sabes, te manda a pulir.

Por eso, la tía inteligente, aunque tenga un arranque sofisticado y te diga: "No podemos ceder ante la oligarquía y meternos en el sendero de la práxis, pues todavía no hemos acabado con la cláxis". Pero, tu no te confies. Porque ella va y se agacha para recoger algo del suelo y mira con disimulo a ver si tienes la cosa hinchada.
    Soy muy vicioso y no hay nada que me ponga más cachondo que una tía echando una charla sobre la cosa védica o el karma. Pero también me pone a cien si me habla del analisis transacional, o la epigrafía etrusca. Las tías sabias me ponen a cien mil kilómetros por segundo. Y eso ocurre desde que las huelo a un metro de distancia. Y es que huelen como la verdadera Adrómeda.

Me voy al bar a tomarme una cerveza para ver si se me baja la cosa hormonal.

ciao, pib@s.

Hoffer Domo


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Hoffer Domo
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Subject: cosas del Chespir
    Date: Sun, 15 Apr 2001 19:41:37 +0100
    From: Leopoldo Perdomo "leopoldo@perdomo.com"
    To: "literatura-bolivia@yahoogroups.com"


Hola Mariano:
    Ante esas palabras solo te puedo decir aquello de "Hors de l'Eglise il n'ya pas de salvation". Incluso, los que transitamos por este mundo pecador y sabemos el inglés de hoy, leemos las cotizaciones del Nasdaq, el Dow Jones, y el Sports Illustrated, no tenemos mucha esperanza, yo diría que ninguna, de entender al eximio Chespir. O sea que vas y lo coges con amor, con fe y con esperanza, y te dispones a... pero no.  Es "demasié para el body" que se dice.

El otro día vi un reportaje de Roberto de Niro que trataba de filmar la obra Ricardo III Quería hacer algo trascendente. Imagino que le sobraba un poco de tiempo y dinero y se fue a investigar este tema. Se fue por las calles y le preguntaba a la gente. ¿Ricardo III? No, no lo conozco. Preguntaba a la gente en los travías de San Francisco y a los viandantes que pasaban por Central Park de Nueva York. Nadie lo había oído mentar nunca. Nunca oí hablar de él. -dijo uno- ¿No será uno de esos jugadores de fútbol europeos? Decidió que los yanquis eran demasiado ignorantes para preguntarles por Ricardo III y se fue la madre patria; England forever, más conocida en España como la Pérfida Albión, en los tiempos de Franco.

Llegó a Heathrow y empezó de inmediato sus pesquisas. No voy a decir que aquella gente no hubiera oído hablar de Ricardo III, pero de Niro no encontró a nadie que supiera donde vive actualmente. Preguntó en las oficinas de Scotland Yard y las oficinas de IM5 donde le dieron algunas direcciones. Cogió un taxi que le llevó a una de esas universidades ilustres de los tiempos medievales. Allí se puso a entrevistar a un anciano ya jubilado que se había pasado toda su vida estudiando, no digo las obras completas de Chespir, que eso sería empresa sobrehumana y condenada al fracaso, sino solo algunas de sus obras. Ricardo III estaba casualmente entre sus favoritas.
    Este hombre era un experto. Tenía profundos conocimientos de francés medieval, latín y diversos dialectos anglosajones. Además tenía muchos conocimientos de historia y también de pseudohistoria, lo que no es menos importante. Al cabo de unos días se intentó escenificar las palabras de la primera escena. No había nadie disponible para este menester entre los estudiantes, de modo que se prestó el propio americano y algunos actores que con él venían a recitar los primeros versos del Acto I, Escena I
    Una treintena de estudiantes se hallaban en el teatro hirviendo de curiosidad. Pero según avanzaban los versos se les vio que... o al menos esa fue la impresión que me dio, se les vio que se fueron quedado como muy blancos. Este creo que fue el método usado por Michael Jackson para despigmentarse, pero no me hagan caso. Se fueron quedando pálidos y un tanto inmóviles. No estaban preparados para esta dura prueba. A los pocos minutos del recital estaba claro que aquello necesitaba de algunas explicaciones. De modo que el ilustre profesor fue aclarando punto por punto cada uno de los detalles significativos de los primeros versos. Les fue ilustrando en cuestiones heráldicas e históricas, les hablo de "la guerra de las rosas". La rosa blanca de York y la roja de Lancaster. Pero no se trataba de un simple guerra entre hosticultores de invernadero que trataban de dominar el mercado para vender sus rosas, sino toda una serie de guerras, de bastante mala hostia por cierto, entre las diversas casas de York contra la coalicción de la casa de Lancaster. Todo un precioso encaje de bolillos si nos fueramos a enterar bien del embrollo.
    Al escuchar las palabras del docto profesor, todos nos fuimos enterando de lo complicada que estaba la cosa. Por eso, si alguien me pregunta ¿Ricardo III? yo le respondo: ¡Mande! Y me quedo atento esperando la orden del día. Que yo no vine a este mundo para conquistar un trono, sino para servir el te a los señores que son los que de verdad entienden de la cosa.

Sin otro particular, le saluda atte. s. s. s.

Hoffer Domo

Mariano Borja wrote:
>
> Saludos al grupo:
> "¿Se puede decir algo que no se haya dicho sobre William
> Shakespeare a los 385 años de su muerte?"
>--------------------------

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Hoffer Domo
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FILOSOFANDO

Subject: Re: filosofando
    Date: Mon, 28 May 2001 22:01:50 +0100
    From: Leopoldo Perdomo "leopoldo@perdomo.com"
    Newsgroups: es.humanidades.literatura
    References: 1


Tienes razón Muyo:
    Un artista necesita purificarse por medio de cierta pruebas rituales que fortalecen el carácter. Por ejemplo, a Jesucristo lo clavaron en una cruz y su carácter quedó muy reforzado. Tanto que hasta resucitó y todo. A San Sebastián lo mataron a flechazos, me parece recordar, y eso le sentó tan bien que se murió. Momento este glorioso y trascendente donde los haya.
    A Stravinsky le hubiera quedado de puta madre si le hubieran hecho una lobotomía. Que maravilla de obras nos hemos perdido por no haberle hecho una lobotomía a Stravinsky. Y al famoso pianista Stanislasky que no pagaba un préstamo de la mafia le molieron los dedos de las manos con un martillo. Por eso no lo conocéis, por que no le dejaron tiempo para que nos enteráramos lo bien que tocaba el piano. ¿Cómo reaccionó Stanilasky ante las pruebas rituales del martillo? Su caracter quedó muy fortalecido. El carácter de ese pianista es de lo más cojonudo.

Y ¿qué tal si le partimos las piernas a los que se entrenan para las próximas olimpiadas del 2004? Eso sería una buena prueba ritual.
    Y ¿qué tal si cualquier mierda escribidor acaba convencido que los seres humanos somos una pandilla de hijos de puta, debido a las virtudes que le confieren las pruebas rituales? El otro día se quejaba la Azu de su familia porque tenían vocación de verla limpiando la grasa de la chimenea. A lo mejor mejora su habilidad escribana limpiando la chimenea durante cuarenta años. ¿Cuántos tienes ahora, Azu? No hay nada como una buena prueba ritual para templar el carácter. Empecé a andar por los jodidos foros literarios a finales del 97 Jamás tuve una experiencia más asquerosa que con la gente literata que había en el foro de México. A pesar de la mierda que tuve que tragar, cosa que no me esperaba de una gente educada, aún no había perdido la fe en que la humanidad tiene algo de bueno. Luego en el foro de la red iris, pude aprender también de la bondad mancante de los literatos aficionados. Y aunque estoy muy cansado en este momento, creo que todavía no he perdido la fe en los seres humanos.

Empiezo a creer que esta mala leche les viene a los literatos de tanto leer la vida de los monstruos, que ellos no son malos en el fondo. Sobre todo si se trata del fondo de un pozo profundo y le pones una piedra de cien toneladas encima.

Y lo más que me asombra es que aún no han empezado las pruebas rituales. He limpiado mucha grasa de las chimeneas, he desatascado muchos retretes, y muchas cloacas. He chupado mucha hambre, y comido mondas de patatas cuando tuve la fortuna de encontrarlas y hasta tuve la fortuna de comer cáscaras de naranja y troncos de coles exquisitos. Y en la cárcel tuve la fortuna de convivir con gente que tenía mejores sentimientos que algunos de los literatos aficionados que me he tropezado por los foros. Tengo una vida muy amplia y pasé muchas penalidades. Y todas eran leves porque era joven y el futuro traería días mejores. Y viajé y trabajé por varios países, siempre esperando que llegarían días mejores. Y siempre me pareció que existía la buena gente en el mundo. Pero a veces, cuando ya paso bien largo de los sesenta años, al tratar con la gente literata empiezo a dudar del futuro de la humanidad. Empiezo a pensar que no vendrán días mejores, sino que serán peores.
    Si estos pensamientos fueran una indicación de que mi carácter se está purificando con las pruebas rituales, añoro los días en que era ignorante, cuando soportaba todas las mierdas, el hambre y las prisiones, porque era un ser impuro que desatascaba las cloacas.

Hoffer Domo


Muyo wrote:

>¿Y TU QUE ERES...?

> El oro, para ser purificado, debe pasar por el fuego, y el ser
> humano, para pulir su carácter, necesita igualmente superar ciertas
> pruebas. Pero lo importante es: ¿cómo reaccionamos frente a esas
> pruebas?...



    Hoffer Domo

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FILOSOFANDO II

    Subject: Re: filosofando II
    Date: Tue, 29 May 2001 08:50:49 +0100
    From: Leopoldo Perdomo "leopoldo@perdomo.com"
     Newsgroups: "es.humanidades.literatura"
     References: 1



Hola, la gente:
    Anoche, filosofando, no podía dormir. Me tuve que levantar varias veces a tomarme un güisqui. Y me quedé pensando durante toda la noche. ¿Como habría madurado el carácter de los escritores de hoy, para seguir las ideas de tu cuento, si los hubieran cocido en agua hirviendo durante veinte minutos?

He leído algunas biografías sucintas de esos hombres ilustres y me pregunto ¿cuánto habría madurado su carácter si hubieran vivido en una familia analfabeta y sin libros? ¿En una familia donde resultara sospechoso tener inteligencia? ¿Cómo habría madurado el carácter de esos escritores si hubieran aprendido a leer y a escribir en la mili? ¿Cómo habría madurado o si NO HUBIERAN estudiado en un colegio de los jesuitas, o en los hermanos de la Salle? ¿O si hubieran tenido que trabajar en el campo plantando y cosechando patatas, o pastoreando cabras y ovejas por los montes? ¿Cuántos de ellos estarían hoy escribiendo, si no hubieran tenido parientes en ese lado elegante donde se imprimen los papeles? ¿Cómo les habría madurado el carácter si NO HUBIERAN vivido en ambientes donde se hablaba con frecuencia de libros y de las cosas que se dicen los libros? ¿Cómo les habría madurado el carácter si hubiera leído SU PRIMER LIBRO a los veinticinco años, o si hubieran tenido de adultos que estudiar todo eso que los privilegiados aprenden de niños?

¿Cómo nos habría madurado a todos el carácter, cuando a los sesenta nos encontremos conque nos empiezan a insultar y darnos de ostias con la misma facilidad que cuando éramos niño? Y yo me pregunto cómo les habría madurado el carácter a los que se murieron en el gulag de Stalin? Y mientras palmaban allá en el ártico, trabajando en las minas de carbón, ¿cómo moldeaba su carácter el esplendor del paraíso proletario? Y los que salieron vivos de esa prueba como Soltzenitsin ¿cuánto prestigio tienen como escritores entre los intelectuales bienpensantes? No me ha parecido oír a nadie pregonando sus virtudes proletarias y sufridoras de Solzenitsin en este foro. Pero sí que han hablado bien de Proust, que vivió entre sábanas de seda toda su vida. Un autor que cuando le rechazaron su manuscrito fue y lo editó el mismo con su propio dinero. ¡Ele sus cojones! ¿Dónde estaban las ollas hirviendo para templar el carácter de Proust?
    Y ¿qué me dicen el hijo-puta ese de André Guide, que dijo que "con buenos sentimientos no se hace buena literatura"?, ¿será por eso que dijo "este manuscrito es una mierda"? ¿Porque no era suyo?
    ¿Cómo cuánto de hijo-puta debe ser uno para que su escritura sea digna? Y todos esos cabrones de hoy día que menosprecian lo que escriben los demás, ¿lo hacen llevados de sus buenos sentimientos? Y ese crítico hijo-puta que solo se ensaña con los novicios y adora y se postra ante las vacas gordas y sagradas, ¿lo hace llevado de sus buenos sentimientos? ¿O no se puede permitir ese lujo porque le sale mal la letra?
     ¿Cuánto de hijo-puta tenemos que ser los unos con los otros para poder escribir buena literatura? O acaso es que solo sobreviven los más hijo-puta y los demás la palman en este proceso porque hay demasiados escritores? ¿Qué tal si empezamos una nueva guerra civil y fusilamos a todos los que se les nota que saben leer y escribir? Quedaríamos solo unos pocos hijos de puta y disfrutaríamos del campo para nosotros solos.
     Estoy pensando ahora en los escritores en los tiempos de Stalin. Que maravilla de escritores, que lamidas de culo ideológicas tenían que hacer, a cuántos denunciaron y cuantos enviaron al ártico para avanzar un puesto en el escalafón. Así les fue madurando el carácter, temblorosos y rastreros, denunciándose los unos a los otros por un mendrugo de pan en el paraíso proletario. Y hago estas alusiones, porque muchos de esos hijo-puta social-darwinistas que me he tropezado no eran más que unos "jodidos intelectuales" henchidos de certidumbres adquiridas en los colegios de los jesuitas. Gente que confiesa amar a la humanidad mientras va escupiendo y dando patadas en los cojones a todos los que se cruzan en su camino. Si solo los hubieran hervido diez o veinte minutos en una olla hirviendo de tu cuento, Muño, no tendrían esos humos, esos mamones de mierda.

Y nada más. No sé si tengo todavía bastante maduro el carácter, ¡pero me está entrando una mala ostia!

Hoffer Domo

Muyo wrote:
>
>¿Y TU QUE ERES...?

> El oro, para ser purificado, debe pasar por el fuego, y el ser
> humano, para pulir su carácter, necesita igualmente superar ciertas
> pruebas. Pero lo importante es: ¿cómo reaccionamos frente a esas
> pruebas?...

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    Hoffer Domo

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LOS GUSTOS LITERARIOS

    Subject: Re: ¡como está el patio!
    Date: Sun, 03 Jun 2001 18:49:59 +0100
    From: Leopoldo Perdomo "leopoldo@perdomo.com"
     Newsgroups: "es.humanidades.literatura"
     References: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15



Que duro eres de pelar, Faisa:
    Veo que has "sacralizado" la literatura como cualquier buen aficionado.
    Yo solo la veo como un mero entretenimiento. No es nada especial. Por otra parte, mi afición fundamental siempre fue la ciencia. Y ¿le recomiendo yo a alguien que lea un buen libro de cálculo matemático? No. Los libros son una cuestión de gusto. Y si yo le tengo fobia a los libros gordos, eso hay que tomárselo con la misma naturalidad que si padeciera alergia al polen o a los inocentes pichones.

Además, debajo de mi interés por la lectura siempre se ocultó un afán de aprender, de saber algo útil sobre el mundo en que vivo. Por eso, ciertas obras no las he creído representativas para esa función que como lector esperaba de ellas.
    Parte de mi fobia al libro ilustre se lo debo a la escuela. Había un libro llamado lecturas, o tal vez era una parte de la enciclopedia llamada así, donde se leían cosas como

Fulanito O'Donnel ilustre polígrafo español que bla, bla, bla, etc.
    Menganito de Las Altas Torres-Sapiente, eximio escritor que bla, bla, bla,

Le cogí fobia a esas lecturas. Esa tortura, leve pero eficaz, me alejó de los libros ilustres y de los escritores eximios para siempre. ¡No veo que carajo dificultad hay para entender esto! Y cuanto más sagrado sea el jodido libro, cuanto más sahumerio le hayan echado al autor, menos ganas tengo de leerlo. Es muy simple. Abomino de los eximios y de los héroes.
    Si me dijeran que el autor es un "carajo-lavela", que es un mierda sin pedigrí, que nunca le han querido las academias, ni los premiadores, ni los ilustres lectores, entonces, pues voy y lo leo. Me puede gustar o no, depende de su tipo de locura, de cuanto tiene de afinidad con la mía.

Confesión:
    Jamás en mi vida he leído un Premio Planeta, ni premio satélite alguno, ni Alfaguara, ni Nadal, ni nada de nada. Ni a Chejov, que me dijeron que era muy bueno, ni a Tolstoy, ni a Dostoyesky, ni a nadie de los grandes de este mundo. Tuve, durante treinta años, dando vueltas por mi casa, "La familia de Pascual Duarte" y jamás leí más allá de tres o cuatro renglones. Lo sentía como gafado.
    Saber que el tío ese había salido por la tele, diciendo pedo y cojones, tan seguro de sí mismo, cuando a mí me dieron infinitas hostias por decir un simple "coño". Eso me hacía odiarle. Verle allí en olor de multitudes, como un héroe homérico, seguro de sí mismo, me hacía sentir rencor. Y le tenía rencor porque siempre me tocó agachar la cabeza y decir "sí, wuana" ante toda la gente que tenía mando en plaza. O sea que no quiero a nadie que haya tenido más de diez minutos de poder.

Cualquier cosa que escribas, solo puede gustar a un segmento minoritario de los lectores. "Palabrita del niño Hesus". Por eso, cuanto más hablan ustedes de maravillas literarias, más me doy cuenta que estoy extraviado, que me he perdido en algún pabellón del manicomio que no me corresponde. Que soy de otra parte. Y eso, no me cabe duda, debe ser la razón por la que os echáis tantos piropos los unos a los otros, al tiempo que no os gusta nada lo que yo escribo.
     Lo que yo escribo lo entiende bien esa gente que lee los libros que hay por ahí en los estantes de las librerías y los grandes almacenes. No la gente que se lee a Proust, o esas ilustres glorias. Y yo, como soy un ignorante, y provengo de una larga saga de ignorantes, cabreros, peones camineros, boxeadores, sirvientas, cocineras y ese tipo de gente, solo entiendo de las cosas simples de la vida. Y me gustan los personajes sencillos, y la prosa sencilla y sin alardes pirotécnicos, esa prosa basura que se entiende desde el momento mismo en que la lees. Esa basura que ustedes abominan.

Y nada más.
    Hoffer Domo.

"Faisanes." wrote:
>
> Leopoldo: ¿Es lo tuyo un ejercicio de "brainstorming", para
> ver si de entre las primeras cosas que se nos vengan a la cabeza
> (sean genialidades o tonterías), sacamos algo sesudo, útil
> y rentable?
> ¿En esa línea de pensamiento, estás proponiendo el que cada
> novela venga con su prospecto (como las aspirinas o los
> anovulatorios), diciendo si los personajes copulan o no, y
> cuánto y cómo?
> No sé por qué, pero no me he sonreído siquiera.

--
    Hoffer Domo

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